Price per token has fallen sharply through better hardware, smaller distilled models and serving optimisations. Consumption has grown faster: longer contexts, reasoning models that generate far more tokens per answer, and agents that turn one user action into dozens of model calls. Falling unit prices with rising unit counts produce larger bills.
Casi todas las API de IA facturan por millón de tokens, con precios separados para entrada y salida. La salida suele costar varias veces más que la entrada. La entrada cacheada, el procesamiento por lotes y los modelos más pequeños reducen la factura de forma sustancial, y el coste de una conversación crece con el historial porque la mayoría de las API reenvían el hilo completo en cada turno.